domingo, 29 de mayo de 2011

Mis 350ml de café

Tengo la ventaja de no sobrestimar mis conocimientos. De hecho no sé nada. Y los conscientes de esto somos los que más bulla intentamos hacer. Sin embargo son más oídos los que no tienen nada que decir.

Una taza (mi taza) de café es todo un rito para mí.

Más allá de sus beneficios o perjuicios biológicos, éste me ofrece el momento -o me sirve de excusa- para reflexionar a pequeña escala todos los temas que requieren una necesaria profundidad e incluso iniciaciones en diversas ramas de la ciencia y humanística (por resumir de alguna manera).


Pero si se tratara de realizar una cruda crítica, entonces nadie (o casi nadie) debería crear entradas en blogs o publicar un sinfín de estupideces al año.

Es por ello que la mejor justificación a todas nuestras y vuestras publicaciones se basan en "la idea". La refutación a ésta mediante la discusión es lo que podría permitir una aproximación a la realidad. Podría tratarse de otra forma de buscar, no tanto el conocimiento, sino juicio. Obviamente me refiero a los blogs donde se intenta tratar un tema que acoge a más de dos personas y no a un absoluto panorama sentimental o introspección no artística.

Y hablo de café en la más primaria definición, no de tazas con contenido especial, ni siquiera preparado por algún barista aficionado.

Espero exista suficiente café en el mundo (del más barato) para nunca parar de hacer crítica. Aunque no la escriba, aunque no la publique, aunque nunca hable de ella; pero mientras haya café tendré ese mínimo tiempo para reflexionar a diario sobre lo que a pocos interesa.