sábado, 14 de abril de 2012

Biografía de un pobre

Mi nombre no importa. Soy pobre. No tengo apellido judío, turco, italiano, alemán o español dominante. Nada banquero, empresario, político o artístico.

Yo sí nací ayer y sí moriré mañana. El mundo no sabrá que existí. De entre todas las ovejas yo soy la más sucia y mi lana la más escasa. Soy pequeño, más o menos. Lleno de caries y parásitos. El sudor es mi perfume y la costra mi maquillaje natural. Zapatos, sí, por ahora. Mi casa es la ciudad, toda. Mi comida: el bufet multicolor de las cunetas; yo negocio con las aves y perros el usufructo del desecho, el mérito de la basura.

Cambio mi dignidad por cualquier cosa. Dame comida, dame vestido, y no te mataré. Dame religión y me conformaré, sólo así domarás mi insensible gusto por la vida. Déjame dormir durante el día que estoy cansado, la noche se comió mis neuronas, el ayer devoró mis sueños, el mañana está llena de monstruos, y el pasado mañana... ¿qué es el "pasado mañana"? ¡Un invento de los ricos! ¡La premonición del privilegiado! ¡Un soborno al futuro!

¡Qué no haría con el futuro!

Soy pequeño, más o menos; mi alma me lleva dos dedos. Mi espíritu se extravió en los parques municipales. Dicen que lo vieron la semana pasada, dicen que recorría las calles mártires, con pancartas y gritos juveniles. Que una hoz y martillo ondeaban en su nombre. Dicen que pasó a mi lado, pero que yo estaba dormido. ¡Demen esas pancartas! y me abrigaré del frío de la noche. ¡Demen esa hoz y martillo! y construiré mi casa y trabajaré el campo. ¡Devuélvanme todo lo que me han quitado, ladrones de clase!

Yo también quiero pasear en carro, quiero mi celular, quiero hablar con gente que no conozco en eso del internet. Yo también quiero desconfiar del Seguro Social, quiero quejarme de la educación nacional, quiero ser estafado por los bancos, quiero salir del país. Yo también quiero nadar en cualquier piscina, quiero tomar café latte, quiero estar a la moda.

No te llames pobre si puedes hacer todo eso. Aunque puedes tener mi nombre, jamás mi apellido.
Mi nombre: Pobre. Mi apellido: Miseria.

Soy sabio, lo sé. La calle fue mi madre y maestra, pero la calle también era pobre. Los filósofos agridulces de avenida son mis hermanos, tal cuales griegos cuyas túnicas son harapos podridos. No conocí a mi padre, pero sé su nombre: Estado.
Heredaré mi tufo, mis cartones, mis dientes caídos, mi guaro, mi pega, mi dolor, mi frío, mi muerte, mis calles, mi mierda, mi apnea, mi costra, mis parásitos, mi muerte, mi religión, mis neuronas quemadas, mis latas, mis botellas, mi miedo, mi muerte; he muerto tres veces, pero moriré mil veces más. Mi destino: ser pobre.

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Me pidieron hacer una autobiografía para publicarla en no sé dónde. Acepté, aunque yo no sabía qué era una autobiografía. Me dijeron que me darían $20.00 por adelantado por escribirla, que tratara de mí, de mi vida, y que por hacerlo me podía quedar el lapicero y la libreta donde la escribiera. Me dijeron, también, que no me preocupara por la forma de escribir, que un señor que trabaja con letras corregiría eso de la gramática, ortografía y más, respetando mi expresión.

Me negué a escribir una biografía, las biografías están prohibidas para los pobres, las biografías son para quienes han vivido una vida. En cambio, envié estas letras en un sobre junto a los $20.00. Me basta la libreta y lapicero para maldecir al mundo, esto no tiene precio. Soy pobre.


Don Antonio - Venezuela. Su fotografía es simbólica. No guarda relación literal con la entrada de este blog.