martes, 7 de mayo de 2013

Estigmas tercermundistas: Cabello largo en un hombre masculino


RESUMEN EJECUTIVO LIBRE.

El cabello largo en un hombre suele ser una contradicción a toda formalidad en el statu quo. Transmite una amenaza estética a todo aquello que siempre ha representado un orden cobarde, una disciplina dogmática y una obediencia sistemática. El cabello largo en un hombre puede llegar a representar el inicio o el avance a una libertad individual, una solución alternativa a la producción en masa de unidades idénticas, un grito permanente a la corriente costumbrista y pasiva. El medio actual ha forjado sólidamente la estética de orden en un sujeto carente de imagen individual. Lo suprime a un individuo regular y sencillo, con camisa regular, con pantalón regular, con calzado regular. El individuo promedio actual es un no-individuo en términos de proyección. El costumbrismo ha creado a un individuo que ya no le interesa su apariencia, y aún peor, que ya no la busca. La sociedad violenta garantiza al individuo evitar buena cantidad de problemas si se convierte en oveja: una oveja no se mete nunca en problemas si no se sale del rebaño.


PRÓLOGO RAMPANTE.

«El tercer mundo es mental» me decía todo el tiempo un viejo amigo de infancia. La verdad yo ya no le sabía interpretar, pues para él todo era mental. Si no nos paraba el bus era una cuestión mental. Si caía la minga en la buchaca, también era mental. Todo. Yo estaba más preocupado preguntándome dónde puñetas estaría el segundo mundo. Antes no había Wikipedia, y los profesores de las ciencias sociales se empeñaban con parcializar la historia del mundo. No era su culpa. La historia del ser humano es parcializar la historia del ser humano. Una costumbre celebrada a diario. De tomos de enciclopedias no hablemos. En cada casa de un niño de los años noventa siempre estaría una televisión antes que una enciclopedia o un diccionario.
Nunca hallé el segundo mundo (¡no existe!). No existe. En la mundialización pareciera ser que lo importante son las componentes impares, como los armónicos de una onda física. El primer mundo es la componente fundamental, pero para que una región se constituya en la esfera son necesarias las componentes que forma toda la señal, toda la economía, sociedad, Estado. El primer mundo, el tercer mundo, el quinto mundo, el séptimo mundo... No olvidemos los falsos armónicos... para allá vamos. Sin cabello. Mental.


ACOTACIÓN ORATE.

Me corté el cabello hace años. Motivo: laborar (laburar), mal servir a la sociedad (suciedad), complacer al sistema (sustoma). Una cosa ridícula, cómo no, cortarse el cabello para hacer una función que legalmente está permitida hacerla con cabello verde, crispado, rasta, largo... o rapado, salvo donde las condiciones laborales realmente lo exijan, por seguridad. Y francamente no se me ocurre otra. ¿Militar, tal vez? Eso, militar.
Decía Horacio Castellanos Moya, en su El Asco:
... yo no lo podía creer cuando vine, me parecía la cosa más repulsiva, te lo juro, todos caminan como si fueran militares, se cortan el pelo como si fueran militares, piensan como si fueran militares, espantoso, Moya, todos quisieran ser militares, todos serían felices si fueran militares, a todos les encantaría ser militares para poder matar con toda impunidad, todos traen las ganas de matar en la mirada, en la manera de caminar, en la forma en que hablan, todos quisieran ser militares para poder matar, eso significa ser salvadoreño, Moya, querer parecer militar, me dijo Vega.


FIN ESTEPARIO.

Hay ovejas que piensan, pero no se alejan mucho del rebaño. Hay otras negras y especiales, pero no por ello dejan de ser ovejas. Pero hay otra clase de individuos que me gustan: los lobos.



ATERRIZAJE FORZOSO.

El Estado no debe sugerirte -ni obligarte- a cambiar tu estilo de cabello. Tu contratista te paga por ejercer una función laboral determinada, donde en ninguna cláusula se especifica que tu cabello tipo Rapulzel en cuerpo masculino deba ser alterado. Tu apariencia no tiene precio. Tu capacidad es la que debería evaluarse y no tu expresión superficial.
El militar: ese personaje cuya principal virtud es la disciplina, el orden y la obediencia; virtudes que maravillosamente ocultan características (antivirtudes) potencialmente peligrosas y oscuras. Sólo en países con violencia social arraigada se puede mostrar un respeto dogmático hacia los militares. Sólo en países con violencia política arraigada se puede invertir millones de dólares en una institución violenta, y rara vez invertir en educación a tasas altas.
Los cánones estéticos de nuestras sociedades son diversos. Definir los porcentajes podría ser doloroso.

Aunque usted no lo crea, en medio de todo este machismo y sociedad de consumo se vive en una sociedad de matriarcado en lo estético de bajo nivel (las bases). Véase las familias donde las mujeres definen el orden del hogar, el cómo se vestirán los infantes, de cómo lucirá la sala de la casa, de cómo deben comportarse los niños en sociedad. Esto promueve una sensibilidad importante. Se hereda un grado de protección a las costumbres, las cuales representan esa conservación vital necesaria, puesto que no toda conservación se debe entender como actividad obsoleta o ancla al subdesarrollo, así como no todo progresismo va en dirección correcta.
Pero en un país donde existe una enorme influencia religiosa es muy extraño educar desde casa a personas hacia la apertura mental, simplemente porque todo lo ajeno a cierta doctrina es mortalmente inmoral cuando es al matriarcado que se dirige la amenaza y no a la maternidad. Y si acaso se termina tolerando los patrones mundanos de familiares o amigos, estos comportamientos no serán aplicados nunca a sí mismos.

Se respetan demasiado aquellas prácticas milenarias, se respeta tanto la conducta rígida, se respeta demasiado la imagen visual, se respeta tanto la opinión del que respetan sin saber por qué lo respetan; se respeta tanto todo esto, que hemos dejado de respetarnos a nosotros mismos.

Esta fue una posición de un asalariado, clase media baja, que toma buses para todo, que apoya la libre expresión corporal y a los estigmatizados por el tercer mundo.



Ideas diversas sobre lo aparentemente útil que es estudiar (sistema académico convencional), pero sobre todo la farsa que es trabajar (empleo). Este sistema no se trata sobre trabajar y sentirte digno, se trata de tener el control sobre vos. Ideas que intentan explicar todas estas reglas de presentación personal, diálogos, conductas, etc. que ningún contrato dicta, y que de facto pareciera que es lo que más pesa. Esto, al final, desencadena en una opresión al alma, en una inhibición de la estética individual. Por ejemplo, usar uniformes es algo muy dañino para el potencial de cualquier persona. La costumbre actúa como enemiga de la originalidad. El alma del ser humano estará reprimida en una actividad monótona donde absorba más que la capacidad. No somos iguales.

2 comentarios:

  1. "El Estado no debe sugerirte -ni obligarte- a cambiar tu estilo de cabello. Tu contratista te paga por ejercer una función laboral determinada, donde en ninguna cláusula se especifica que tu cabello tipo Rapulzel en cuerpo masculino deba ser alterado. Tu apariencia no tiene precio. Tu capacidad es la que debería evaluarse y no tu expresión superficial".

    Exacto!

    Me encantó y no quiero decir solo que... Me encantan los hombres y si tienen el cabello largo, me encantan más. No hay nada como la naturalidad.

    Un abrazo :)

    ResponderEliminar
  2. Gracias, Ketzer :D

    Pienso que la naturalidad -irónicamente- es la condición más difícil de alcanzar.

    Abrazos mentales.

    ResponderEliminar